Las elecciones pasan, las relaciones quedan

El domingo 13 de abril coincidieron dos fechas importantes en mi familia: el Día del Maestro y la jornada electoral. Almorzamos juntos, como solemos hacer en días festivos. Entre el plato fuerte y el postre, mi hijo mayor Theo cruzó palabras con un primo cercano a los 30. Cada uno defendía a su candidato. Ninguno convenció al otro. Pero sí cambió algo: el ambiente.

Esa escena me recordó que, aunque las elecciones terminan, las familias, los equipos de trabajo y las organizaciones siguen. Y lo que pongamos sobre la mesa —en tono, forma o intención— puede fortalecer o fracturar los vínculos más allá del resultado.

En tiempos de polarización, el liderazgo que necesitamos no es el que impone su voz, sino el que CONSTRUYE PUENTES PARA SEGUIR CAMINANDO JUNTOS, INCLUSO EN DISENSO. Lo viví en casa. Lo escucho en cada espacio donde un gerente intenta mantener unido a su equipo entre opiniones encontradas.

Liderar hoy es resistir la necesidad de tener la última palabra. Es sostener la conversación cuando otros optan por el silencio o el portazo. Porque lo importante no es que todos pensemos igual, sino que SEAMOS CAPACES DE CONVIVIR Y CONSTRUIR DESDE LA DIVERSIDAD.

Nuevas elecciones vendrán en un par de años, para las seccionales -o menos si madura la idea de la Constituyente-. Pero nuestras relaciones… se juegan todos los días.

Marlon Tandazo Palacio

www.marlontandazo.com

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