La tarea que nos dejó el debate presidencial

En la política, los candidatos procuran la transformación del país desde lo que creen importante atender e imponen su agenda, desplazando las temáticas que grupos pequeños reclaman atención. Sin embargo, luego del debate presidencial, es plausible lo que han alcanzado algunas minorías con su trabajo de hormiga y con pisada de elefante al materializar la inclusión de sus temáticas en la agenda política de los candidatos.

El debate presidencial, con un mal formato, pero ya instituido, dejó mensajes subyacentes. La igualdad de género interesa, por eso hubo cuestionamientos sobre la inclusión de la mujer en el ámbito laboral. La protección del medio ambiente antes que el extractivismo es una interrogante para responderse inmediatamente. La educación rural no es un sector más de la educación sino de oportunidad con mirada a la realidad palpable y no de escritorios. La corrupción institucionalizada debe erradicarse. La salud es derecho de todos y no de unos pocos.

Esta inclusión en la agenda política es un avance importante, aunque no suficiente. Sin ánimo de equivocarme, creo que ayer escuchamos solo el listado de temas que se abordarán en su gobierno, olvidando los candidatos que necesitamos saber el ¿cómo lo harán?, para de esa forma distinguir las promesas irrealizables y las metas realizables.

Puede que el tiempo concedido y las preguntas compuestas impidió conocer la forma en la que ejecutaran su listado, por lo que el debate presidencial nos dejó una tarea: interpretar los mensajes subyacentes, verificar los datos e historias contadas, y primordialmente revisar los planes de gobierno para definirlos como viables antes de dar el voto por aquel que las redes sociales lo definen como ganador.

Carlos Orellana Jimbo

ab.carlosorellana@hotmail.com

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