De acuerdo a la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina el tema de la sexualidad en las personas con discapacidad debe ser tomado de una forma muy responsable y sobre todo rompiendo muchos mitos, para lograr abordar todos los aspectos de la vida de estos seres humanos que los lleve al pleno ejercicio de sus derechos.
En el siglo XX y XXI los padres comienzan a preocuparse por sus hijos con discapacidad y sus cuerpos, y dejan de ser los “angelitos” del siglo XVIII y XIX, donde estos temas son tabú.
Desde la experiencia de ASDRA los mitos impactan negativamente sobre la sexualidad de una persona con discapacidad. Pues se silencia, se invisibiliza la diversidad y se considera innecesaria la educación sexual, evitando con ello el ejercicio de sus derechos.
Tratar de comprender este terreno aun no abordado debería ser nuestra preocupación, ¿cómo? informarlos, darles educación sexual, expresar su sexualidad, formar una pareja y no olvidar sus derechos reproductivos pues a veces se los esteriliza sin avisarles.
Respetarlos en lo que son, más allá de su discapacidad. Verlos en la etapa de desarrollo que están transitando: son niños, adolescentes o adultos. Facilitarles un espacio para reflexionar, pensar acerca de sí es parte de formar su vida autónoma.