El Podocarpus y sus guardaparques

El 15 de diciembre es el cumpleaños de uno de los parques más emblemáticos del Ecuador, un espacio de importancia mundial para la conservación de la biodiversidad. Me refiero al Parque Nacional Podocarpus, que con 146.280 hectáreas de belleza natural y riqueza ecosistémica viene siendo conservado y protegido (como aquel guerrero que cuida esmeradamente su llacta) por  guardianes de la naturaleza, a los cuales quiero dedicar este artículo, mis amigos guardaparques.

Los guardaparques son los encargados de proteger los recursos naturales, controlando el buen uso de la biodiversidad y garantizando  la seguridad integral de las personas que visitan el Parque. He sido testigo presencial de su meticulosa y multifacética labor, los he visto como hábiles educadores, valientes bomberos forestales, experimentados guías naturalistas, heroicos rescatistas, prolijos investigadores y hasta como esforzados obreros y expertos cocineros, poniendo en evidencia su amplio conocimiento y preparación, sobretodo su calidad y calidez como seres humanos.

El adecuado manejo de los Parques Nacionales y de otras áreas que comprenden el Sistema Nacional de Áreas Protegidas es fundamental ya que la actual realidad nos muestra (como resultado de prácticas antropocentristas) disminución de servicios ecosistémicos como provisión de agua, regulación del clima, el turismo y la provisión de alimentos. Por ello, es importante felicitar a los guardianes de la naturaleza porque con su labor regalan vida al planeta.

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