Como es conocido la honestidad, es un valor fundamental en las relaciones humanas así como en la sociedad en general; se describe como la cualidad de ser transparentes en nuestras acciones y sinceros en los pensamientos y palabras; la persona honesta actúa con integridad evitando mentir, engañar o manipular a otros para beneficio propio; no se trata de una elección es un compromiso en todos los aspectos de nuestra vida, proyectando moral y principios éticos sólidos, especialmente cuando hay presión para conformarnos o tomar atajos. La honestidad no solo se limita a decir la verdad, sino que lleva implícito ser coherente entre lo que pensamos, sentimos y hacemos como, cuando te encargan la construcción de una casa y lo haces sobre cimientos sólidos, sin escatimar trabajo, materiales, ganancias o tiempo, porque sabes, que lo que se edifica sobre la verdad se sustentará firme ante cualquier adversidad.
En lo personal la honestidad, fortalece las relaciones al crear un ambiente de confianza y respeto mutuo, construyendo lazos más sólidos y genuinos; en el ámbito profesional la honestidad es clave para mantener la ética y la credibilidad lo cual nos genera un entorno de trabajo más sano y productivo; sin embargo, no siempre es fácil ser honesto, hay ocasiones en que una verdad puede ser difícil de aceptar o puede lastimar a otros, es por ello que, tu honestidad debe ir reforzada con tacto y empatía, para que sea constructiva y no destructiva.
Talía Guerrero Aguirre
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