Exdirector: El Gobierno no invierte recursos en el sistema carcelario

Exdirector José Julián Zapata manifiesta que las cárceles son bodegas de procesados, infractores, de sentenciados y no sentenciados. Habla de una descongestión.

El exdirector del Centro de Rehabilitación Social de Loja dice que a los internos hay que tratarlos como seres humanos.
El exdirector del Centro de Rehabilitación Social de Loja dice que a los internos hay que tratarlos como seres humanos.

La rehabilitación social en los centros carcelarios del país prácticamente no existe porque para ello se requiere dinero y el Estado ecuatoriano no invierte en este sector. Así lo manifiesta de manera tajante el exdirector del Centro de Rehabilitación Social de Loja, José Julián Zapata Alulima, quien desempeñó esa función en el período 2004-2008.

Inseguridad en las cárceles

En los últimos meses, se vienen dando a escala nacional hechos de sangre, fruto de amotinamientos suscitados al interior de las cárceles que, aparte de muertos, han dejado varios heridos, familias desgarradas por el dolor y consternación en los 18 millones de ecuatorianos.

El extitular reitera que rehabilitación de los privados de la libertad no hay y que el lugar donde pagan una pena son “bodegas de procesados, infractores, de sentenciados y no sentenciados (…). Todos hablan de darle un vuelco total a esta situación, pero para ello se requieren recursos económicos, pero, lamentablemente, esto no se da, no se ha dado, ni se dará…”.

Señala que a los gobiernos de turno no les interesa rehabilitar a las personas cuando esto, en su criterio, sí puede darse, como lo hizo en su administración, por medio de la implementación de talleres, particularmente de carpintería, de metalmecánica, dando paso al surgimiento de emprendimientos, sumado a la profesionalización de los internos.

Incluso, según cuenta, uno de los presos que participó de las capacitaciones, montó su propio taller en una ciudad del Oriente. Entonces, insiste que sí hay como insertar a estos ciudadanos a la actividad productiva. Aparte, informa que, en su período, vía convenios, incorporó bachilleres.

Tras felicitar al flamante director del Centro de Rehabilitación, Héctor Paredes, con grado de teniente coronel, expresa que el tema educativo debe complementarse con los estudios universitarios, como paso a la rehabilitación integral de las personas sentenciadas, “caso contrario, los centros seguirán siendo bodegas humanas de perfeccionamiento del delito”.

Una sobrepoblación de presos

El exfuncionario enfatiza en la inversión estatal, principalmente si los espacios de las cárceles no se dan abasto, existiendo sobrepoblación y hacinamiento. Como ejemplo, señala que en el Ecuador hay alrededor de 62 cárceles con capacidad global para 25 mil personas, sin embargo, están allí 38 mil internos, es decir, 13 mil más, lo cual constituye un exceso.

Expresa que, en su administración, también se presentaron inconvenientes de espacio porque en una infraestructura levantada para 180 presos, se llegó a contar con 700, entonces, en un cuarto dormían hasta nueve personas y quienes no encontraban espacio lo hacían en el piso, en los pasillos o donde puedan acomodarse.

Falta de trabajo y la extorsión

Lo más grave aún, en su criterio, es que quienes no encuentran una fuente de ocupación al interior de la prisión y, al requerir dinero, se dedican al ilícito de la extorsión, lo cual desemboca en la crisis carcelaria, con saldos negativos para el buen convivir social.

Otro de los inconvenientes, según cuenta, es la mala calidad de la alimentación, la falta oportuna de atención médica, escasez de camas, colchones, así como “la inseguridad que se vive dentro de los centros porque hay armas blancas, cortopunzantes, de fuego, licor, droga, el insuficiente número de guías para controlar a la gran cantidad de internos”.

José Julián Zapata remarca que las extorsiones originan graves problemas como peligro, riesgo y agresiones que concluyen en aparentes suicidios, pero son “ajustes de cuentas entre ellos…”.

Se hace necesaria una descongestión

La sobrepoblación en los centros, según manifiesta, puede evitarse mediante su descongestión. En ese sentido, propone a la Justicia ir evacuando a quienes han pagado al menos el 50% de la pena, a través de la prelibertad, libertad controlada, medida aplicada solamente con aquellas personas que demuestren estar listas para salir a trabajar.

Tras expresar que los amotinamientos se dan por diversas situaciones, asegura que estos sí se pueden evitar: asignando el presupuesto adecuado para mejorar una serie de inconvenientes como la comida, la atención médica, la capacitación, entre otros.  

PARA SABER

En el país hay alrededor de 62 cárceles que dan cabida a aproximadamente 40 mil presos.

VOZ

“En mi administración, 2004-2008, un interno se alimentaba con un dólar al día y de allí que le aposté por la autogestión”,

José Julián Zapata Alulima