Eusebios y ‘outsiders’

En las disputadas elecciones de 1956 se enfrentaron ferozmente Raúl Clemente Huerta y Camilo Ponce Enríquez. El primero lideraba el Frente Democrático, que agrupaba al centro izquierda, y el segundo encabezaba la coalición social cristiana y conservadora. Los dos candidatos ocupaban todas las pasiones políticas del momento, pero, surgido no se sabe bien de donde, apareció un candidato de auténtica extracción popular, Eusebio Macías Suárez, que recorría el país en bicicleta proclamando un programa político “psicodélico y cibernético” al mando de su partido “Cruzada Reivindicadora Nacional”.

Entre los candidatos que nos brinda el panorama político hay varios que recuerdan a Eusebio por sus propuestas ciertamente psicodélicas y en ocasiones cibernéticas, aunque, desgraciadamente, sin la autenticidad popular de aquel personaje histórico. La vanidad, que en política es una consejera perversa, ha llevado a diversos personajes a creer que merecen el solio presidencial por una inapelable decisión de las alturas, habida cuenta que con su sola voluntad pueden mejorar los destinos del país. Por respeto me abstendré de mencionar los nombres de Isidro Romero, de Sagñay, de Velasco, y del candidato pastor de cuyo nombre ciertamente nadie quiere acordarse. Tampoco me referiré a las propuestas de Pérez o de Arauz y de ninguna manera mencionaré a Lucio. Simplemente diré que esa “Cruzada Reivindicadora Nacional” de antaño tiene hoy notorios representantes.

¿He de callar mi preferencia por los candidatos serios con propuestas posibles entre los cuales no se encuentra ninguno de los que encabezan las encuestas? ¿Ocultaré mi aversión por los salvadores y los expertos en denuncias? Si, y jamás me atreveré a expresar desde esta columna que pienso que el nuevo presidente, surgido de fuera del espectro político, debe ser un “outsider” y no un Eusebio.

Carlos García Torres

cegarcia65@gmail.com

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