El regreso de José Serrano a Ecuador, tras ser deportado de Estados Unidos, y su reclusión mientras enfrenta un proceso judicial por el asesinato de Fernando Villavicencio vuelven a poner bajo escrutinio una etapa de la política nacional marcada por una fuerte concentración de poder.
Serrano fue una figura relevante del correísmo y ocupó cargos de alta responsabilidad en áreas relacionadas con la seguridad y la política nacional. Hoy, algunos actores políticos han optado por tomar distancia de aquella etapa, como lo ha hecho quien permanece prófugo en Bélgica. Pero la política no puede borrar su propia historia. Las responsabilidades penales deberán establecerse en los tribunales, con pruebas y debido proceso; las responsabilidades políticas, en cambio, también las juzga la memoria ciudadana.
Mientras el país vuelve a mirar las cuentas pendientes del pasado, en Loja la atención se concentra en las próximas elecciones seccionales. En la Prefectura, cuatro candidatos disputan el cargo, entre ellos el prefecto actual, quien busca la reelección.
Aquí aparece una realidad que merece un análisis serio, los votos no tienen dueño ni se endosan como una propiedad. Una estructura política puede respaldar a un candidato y el liderazgo de una figura puede influir decisivamente en una elección, pero nadie puede garantizar que el elector repetirá mañana la decisión que tomó ayer.
En ese contexto, es válido preguntarse cuánto del respaldo que llevó al actual prefecto a su cargo estuvo relacionado con la estructura y el liderazgo político que su antecesor había construido previamente. Su predecesor tenía trayectoria y una base electoral propias, y ese respaldo pudo haber sido determinante. Hoy, esa influencia puede seguir teniendo peso, pero no necesariamente significa que los votos estén asegurados.
Porque una cosa es llegar al poder con el impulso de una estructura; otra, mucho más difícil, es conservar la confianza cuando llega la hora de volver a las urnas.
Y aquí está la pregunta que Loja tendrá que responder si la figura del ex prefecto continúa vigente en el imaginario electoral, ¿el elector por quién está votando?
Son de esos casos que recuerdan a Roldós y a “Don Buca”, momentos en los que una figura política puede proyectar su influencia más allá de una elección, pero en los que, finalmente, es el elector quien decide hasta dónde llega esa herencia electoral.
Ahora que siempre a las cosas de antes les ponen nombres actuales, en un movimiento cíclico- lineal , están ‘farmeando aura’ durísimo. Que se corrija también todo lo que se inclinó injustamente a favor de alguien con el poder que el señor Serrano tenía.
De la Feria de Loja mejor no se habla desde ya la gente se siente estafada.
Cuando las barbas de tu vecino veas rasurar, pon las tuyas a remojar.
Ricardo Guamán Araujo
X: @EMDLS