Una dificultad de aprendizaje es un problema específico que se manifiesta de forma persistente cuando se afronta un tipo específico de tareas como leer o hacer cálculos, a pesar de carecer de problemas intelectuales, sensoriales y emocionales.
En las dificultades de aprendizaje existe un bajo nivel de actividad en las áreas responsables que dificultan la realización de los procesos cognitivos implicados en cada dominio; por ello, existen déficits cognitivos específicos, debiéndose su origen a la herencia genética en interacción con el contexto.
Las dificultades de aprendizaje pasan muchas veces desapercibidas por padres y maestros, sea por desconocimiento o negligencia y las asociamos con otro tipo de circunstancias como la dejadez y despreocupación del alumnado al momento de cumplir las actividades. En otros casos simplemente nos hacemos de la vista gorda y pasamos el problema a futuros maestros.
Entender que el hablar está preorganizado es fundamental, se necesita estimular al sistema auditivo para comenzar a reproducirlo, la convivencia con los padres hace posible conocer los rasgos específicos de nuestra lengua. En el caso de la lectura, no estamos diseñados para aprender a leer, por lo cual, diferenciar los rasgos de cada grafía y entender que estas representan segmentos del habla, es fundamental para alcanzar reglas explícitas que con una práctica guiada, sistemática, masiva y prolongada ayudará a dominar la lectura y es ahí justamente donde los educadores deben potenciarlo para alcanzar los objetivos educativos y aprender a diferenciar las dificultades de aprendizaje. Mientras más temprano se las intervenga, mejor será para el niño y podrá disfrutar del proceso educativo sin ninguna dificultad.
Por ello resulta de vital importancia para los padres y educadores entender bajo qué condiciones se adquieren estas competencias antes de intentar entender a qué se debe que algunos alumnos fracasen al intentarlo. Recuerden es su decisión ser felices.
Francisco Herrera Burgos
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