¡¡¡Muerto el año viejo, viva el año nuevo!!!

Terminar un año e iniciar uno nuevo tiene un significado profundo; es tiempo propicio para “llenar nuestras lámparas de aceite…”; para arder e iluminar nuestro corazón y el corazón del mundo; para mantener despierta la esperanza, lo que significa no dejar de buscar, de creer, de confiar, no contentarse con cualquier cosa, es tiempo de dar gracias por las cosas buenas o no tan buenas que nos sucedieron: unas y otras, todas valen, ya que con las unas se disfruta, y de las otras se aprende.

Estar ante un nuevo año es tan especial y hasta mágico, que nos lleva a preguntarnos ¿qué hemos de hacer para que el 2023 sea el mejor año de nuestra vida?

Solamente, hacer lo que tenemos que hacer con la máxima ilusión, con excelencia, entrega y entusiasmo; con la convicción de que lo que somos y lo que hacemos es parte de ese maravilloso plan en donde somos los protagonistas principales. Seamos capaces de hacer, desde hoy, hasta el último día del 2023, que todo sea distinto y mejor, porque le vamos a poner oración, un toque de cielo, de bondad y belleza al hacer diario. Que no nos importe cuántas veces volvamos a empezar: que podamos creer, esperar y caminar decididos en pos de esa estrella, de ese sueño tantas veces soñado, sin desistir, sin cambiar de rumbo. Porque allí detrás de cada sueño que no lo hemos soñado, detrás de cada horizonte al que no hemos caminado, detrás de cada miedo al que le seguimos teniendo miedo, detrás de cada dolor que no hemos sanado, detrás de cada grito que hemos callado, allí mismo está el límite al que nos hemos limitado.

Hoy es el tiempo para que las cosas especiales sucedan ¡¡¡Atrevámonos!!! Solo, entonces, serán tierras nuevas y cielos nuevos.

Zoila Isabel Loyola Román

ziloyola@utpl.edu.ec

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *