El Tambo, de Catamayo, no olvida a su primer teniente Político, Sergio Polibio León González

Su legado fue inmenso y sus gestiones las realizó a nivel de todos los organismos provinciales y nacionales. Una calle lleva su nombre.

Sergio Polibio León González saluda con el entonces presidente de la República, Jaime Roldós Aguilera.
Sergio Polibio León González saluda con el entonces presidente de la República, Jaime Roldós Aguilera.

La parroquia El Tambo, del cantón Catamayo, en la provincia de Loja, aún recuerda a su primer teniente Político y gestor de contar allí con el Seguro Social Campesino (SSC). Se trata de Sergio Polibio León González, fallecido el 10 de enero de 2016. Hoy, las nuevas generaciones se benefician de su trabajo y su lucha. Una calle inmortalizó su nombre.

‘Antiguamente’, una frasea acuñada

A Sergio Polibio, un agricultor y comerciante de El Tambo, nacido el 10 de junio de 1926, se lo evoca también por su popular frase: ‘antiguamente’, aunque también la alternaba con: ‘En mis tiempos’. Así, contaba que el camino para salir a la vía principal era una odisea y en invierno solamente se movilizaba en acémila, medio de transporte que permitía sacar los productos. Lo más crítico era cuando un habitante enfermaba de gravedad o una mujer iba a dar a luz.

El personaje era multifacético, preocupado por el desarrollo de su pueblo, creativo y visionario, con una prodigiosa memoria que relataba todos los acontecimientos sucedidos y de las actividades que realizó con autoridades a nivel local y nacional. Cada narración era emocionante y trasladaba automáticamente a aquellos pasajes vividos por él, en su pequeño comercio que abastecía casi a todo el pueblo, tenía de todo hasta una mesa de billar.

Líder y hombre excepcional, Sergio Polibio León González fue un líder innato, excepcional, un buen primo, padre, hermano, abuelito, esposo, amigo, que quiso entrañablemente a su tierra y por la que trabajó durante toda su vida.

Una larga y fructífera vida

Fue un patriota convencido en buscar el bienestar para los demás y esa lucha diaria y tesonera, a veces incomprendida, fue la razón de vivir y que lo hacía sentir feliz dando de sí sus mejores años de su larga y fructífera existencia. Su legado fue inmenso y sus gestiones las realizó a nivel de todos los organismos provinciales y nacionales para alcanzar el bienestar de El Tambo.

Son innumerables las gestiones realizadas y a las que se sumaron sus amigos de ardua y agotadora lucha, entre ellos: Nicolás Sarango, Manuel Antonio Palta, Moisés Samaniego, Julia Shanay, Honorio Chalán, Domingo Castillo, Rosalino Pauta, Juan Suárez Salinas, Miguel Shanay, Segundo Chalán, Miguel Carrión, Moisés Samaniego; así como sus hermanos: Diómedes Reinerio y César Alonso León, que se constituyeron en su respaldo incondicional.

La agrupación de amigos hizo un juramento silencioso, pero, nunca renunció a ese compromiso voluntario de reivindicación soberana por su pueblo.

Sergio Polibio contó también con el apoyo de lojanos ilustres, entre ellos: Héctor Navas Rendón, Luis Banda, Víctor González, Pedro Cantos. También recibió el respaldo de los diferentes prefectos: José María Vivar Castro, Clotario Espinosa Sigcho, Miguel Valarezo Sigcho, Ignacio Burneo Arias.

Apoyo de autoridades catamayenses

Las autoridades del cantón Catamayo fueron un aporte muy positivo, entre ellas, Héctor Benigno Figueroa Cano, exalcalde; padre Eliseo Arias Carrión, párroco de Catamayo.

Desplegó una positiva gestión tanto en Loja como en Quito. A veces solo y otras con sus compañeros de lucha diaria. Sergio Polibio, un apasionado hijo adoptivo de este bello y acogedor terruño, nunca desmayó en su lucha, por días mejores y tampoco buscó reconocimientos y homenajes personales ni para sus amigos, compañeros ni para él.

No obstante, la comunidad y autoridades de El Tambo, el Municipio de Catamayo y el Gobierno Provincial tienen el deber moral de otorgar un reconocimiento a los hijos que, en los mejores años de su vida, dejaron un legado de verdadera entrega y sacrificio por su tierra.

Ese reconocimiento debería quedar plasmado con la grabación de su nombre en un lugar muy especial como forjador de la verdadera historia de El Tambo. Gratitud, palabra mayor en la nobleza de los pueblos, debe ser el norte para reconocer y recordar a sus hijos que dieron y entregaron los mejores años de su vida por buscar el bienestar de la sociedad.

‘Reos de ingratitud’

No nos convirtamos en reos de ingratitud, seamos verdaderos actores y llenémonos de nobleza y valor para ser protagonistas de ser un pueblo noble y valeroso, reconociendo el esfuerzo y la entrega a los forjadores del adelanto y bienestar. Queda en ustedes esta sugerencia, esperando sea acogida. El objetivo es reconocer la entrega y sacrificio de un hombre excepcional, como lo considero a Sergio Polibio León González.  

Autoría

José A. Barrazueta León

neytepor@gmail.com

PARA SABER

Fue varias veces presidente y gerente de la Cooperativa Verdum, laboró siete años en la desaparecida Enprovit, así como gestionó la guardería con alimentación para la niñez de El Tambo.

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