El capital es capital

No se trata de una tautología. Se trata de hablar sobre la importancia del capital en el campo de la economía.

Todas las corrientes de pensamiento ideológico-políticas, sean de extrema izquierda, extremo centro, extrema derecha, extrema de arriba, extrema de abajo, de hace 300 años o de 150, concuerdan en darle un valor esencial e importante al capital. Y no puede ser de otra manera. Porque no podemos pasar por alto los objetos que permiten llevar a cabo un proceso de producción de bienes materiales. Dichos objetos tienen que ser tomados en cuenta, tanto por el carácter contable, cuanto por el desgaste provocado por su uso y por el valor de cambio que agregan a los productos mediante el proceso de producción. Debido a esto último, es justo que su dueño reciba para su beneficio un valor a cambio de su uso.

Pero el valor que se debe reconocer por ese uso lo dispone el dueño o dueños del capital. Y como poseer capital produce poder, el dueño anhela, como la casi totalidad de seres humanos, aumentar su capital, por lo que argumenta que el capital es lo más importante del proceso productivo. Primero, porque quien no tiene capital no puede producir y, segundo, porque el que no pone capital no arriesga nada.

Sin embargo, hay otro factor importante en el proceso de la producción, que es el trabajo. Y es al factor que se lo considera de menor importancia y cuyo valor lo determina el dueño de los bienes de producción, sea un solo dueño, unos cuantos o un estado totalitario, sea de centro, de derecha, de izquierda, de arriba o de abajo, a pesar de los discursos políticos previos a las elecciones en que todos los candidatos hablan del pueblo, de los trabajadores, de los proletarios, etc. Será otro momento en que digamos algo sobre este segundo factor importante de la producción.

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