
La política se relaciona con todas las actividades de la sociedad en general, es decir, se constituye en un eje transversal en la vida de los seres humanos. No obstante, es necesario decir con precisión que la política -en la actualidad- es un juego retorcido y discriminatorio que afecta a todo el mundo sin opción de exclusión; sus efectos nos involucran a todos en mayor o menor grado. Dice Louis Dumur: […] “La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos” […] Más allá de esta sentencia que es real, aún nos queda una esperanza de cambio y de reivindicación ciudadana.
Las elecciones del 20 de agosto próximo son atípicas, extraordinarias, pero tienen dos caras muy previsibles: la del anverso que le corresponde al pueblo, en ella fincamos la esperanza de cambio y una correcta transición hacia la recuperación de la moral, la dignidad, el trabajo y la institucionalización del país. El reverso, será de la clase politiquera que buscará sentar las bases de la dominación perpetua, el imperio de la sojuzgación y aprovechamiento de las instituciones del estado para engordar aún más sus bolsillos manchados por la corrupción, el crimen y el narcoestado que intentaron implementar en el pasado; dice Antonio Machado: […] “En política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela” […] Todos debemos procurar que el viento sople a nuestro favor y oriente el barco hacia el puerto del triunfo popular. Debemos elegir -lamentablemente- de la papeleta que nos ofrece por una parte la clase política y polítiquera de las empresas electoreras; y, por otra, de algunos políticos serios que intentan cambiar el país de los narco generales, narco jueces, narco asambleístas, narco políticos; por el país de los ciudadanos honestos y con ganas de triunfar, que seguramente… somos más. Por tanto, tenemos dos caminos y un destino: continuar con el pasado conocido, o buscar una alternativa nueva que nos garantice la recuperación de la patria, hacia un destino de progreso y convivencia pacífica; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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