En nuestro país, al igual que en varias naciones del mundo, desde ayer y hasta el martes 4 de marzo, se celebran las festividades de carnaval que, por su naturaleza, tienen un tinte totalmente profano y en las que van de la mano la cultura y la locura.
Mundialmente, el carnaval más afamado es el que celebran en Río de Janeiro, Brasil, que concentra a centenares de miles de turistas que van a disfrutar de los múltiples espectáculos que se desarrollan, en el famoso Sambódromo, en donde desfilan centenares de escuelas y comparsas al ritmo de la samba y otros bailes que causan delirio y desenfrenos en los participantes y asistentes. En otras naciones, con menor resonancia, sus carnavales, igualmente, son un imán para los turistas.
En nuestro Ecuador, tan hermoso como sus paisajes y su gente, dos ciudades concentran la mayor atención por la peculiaridad de celebración: Ambato con sus desfiles de flores y frutas, con comparsas que recorren sus principales calles; sin dudas, es toda una tradición, porque el respeto prima sobre cualquier tentación que rompa sus costumbres. Guaranda, es la otra cara de la moneda porque, sus habitantes y quienes asisten como turistas, durante los desfiles al ritmo de su “Carnaval de Guaranda”, dan rienda suelta al juego con agua, polvos, colorantes y el consumo de chicha y los clásicos canelazos. Agrupaciones y artistas connotados amenizan las celebraciones.
En las demás ciudades y pueblos del Ecuador, y específicamente en nuestra provincia, son varios lugares turísticos que se colman de personas que acuden para festejar junto a sus seres queridos y amigos. Son tradicionales los carnavales de Vilcabamba, Malacatos, Catamayo y otros cantones en los que, la culturización ha ganado poco espacio frente a la tradición de jugar con agua y con todo lo que se tenga a mano: lo importante es participar en secuencias en las que la mayor satisfacción es observar que nuestra “víctima” presente un aspecto completamente distinto al que habitualmente tiene.
Es obvio que, dentro de las proyecciones de celebración carnavalera, deben ir a la par la algarabía y el respeto como única alternativa para que los momentos de jolgorio no ocasionen molestias a nadie. Felices fiestas!!!
Darío Granda Astudillo
dargranda@gmail.com