En Navidad todos desean lo mejor a sus familiares, amigos, conocidos, inclusive a desconocidos. Las clásicas cenas navideñas se realizan en todos los hogares, lugares de trabajo, grupos de amigos y los regalos son el común denominador de cada encuentro humano.
Aunque la natividad de Jesús es una tradición católica, no es necesario profesar dicha religión para estar presentes o beneficiarse del feriado. El sentimiento de amor se transmite entre todos, se regocijan mediante abrazos, sonrisas y todo es felicidad.
¿Qué sucede después? Posiblemente se acaba la alegría y retornamos a ser las mismas personas, sin amor, sin perdón y sin alegría. La Navidad se celebra un día al año, pero debe perdurar durante toda la vida.
No esperemos que sea Navidad para perdonar a quien nos ofendió, para amar a nuestra familia, para no hacer daño al prójimo, en definitiva, después de Navidad debemos continuar siendo buenas personas y reconocer que el nacimiento de Jesús significa ser buenas personas, que se resumiría en hacer el bien, evitando ofender, denigrar y afectar a los demás. Quienes celebraron la Navidad, vivifiquen la nobleza de Jesús y sean felices.
Manuel Salinas Ordóñez
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