Democracia o autocracia

Nuestro país ha caído en un profundo agujero negro que ha impedido su crecimiento en materia democrática; la inseguridad jurídica y la corrupción han contaminado nuestra frágil democracia, abrazando así el tortuoso camino de la autocracia y la censura a la libertad de expresión y el derecho a elegir y ser elegido. El Instituto V-Dem, de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, ha publicado el reporte 2023 sobre el estado de la democracia en el mundo. El Informe refiere cuatro categorías: democracia liberal, democracia electoral, autocracia electoral y autocracia cerrada.

En los últimos diez años, tres países de la región mejoraron según el índice de democracias liberales (LDI): Ecuador, República Dominicana y Honduras. Sin embargo, ocho han incrementado su tendencia hacia la autocracia: Chile, El Salvador, Guatemala, Haití, Nicaragua, Uruguay, Venezuela y Brasil. No obstante, de las cifras y la mejora en los indicadores la fragilidad de la democracia vislumbra un camino sombrío y su tendencia apunta en forma inequívoca a consolidar una autocracia, engrosando aún más un indicador mundial preocupante; esto es que, el 46 % del PIB mundial lo componen países autocráticos. Dice Pierre Joseph Proudhon: […] “La democracia no es más que un poder arbitrario constitucional que ha sustituido a otro poder arbitrario constitucional.”[…] Y nuestro país, con claridad meridiana, sigue paso a paso el camino a la autocracia.

En el Ecuador, la participación ciudadana quedó en el papel, desde el 2008, con la nueva Carta Magna, el gobierno tuteló perversamente la acción efectiva de una ciudadanía participativa, deliberante y fiscalizadora; de nada sirvieron figuras como el plebiscito, el referéndum, la revocación de mandato, las consultas populares y ciudadanas, simplemente sirvieron para disfrazar el monstruo que habían creado y que se llama CPCCS, un instrumento más para hacer efectivo un gobierno autocrático camuflado en la nula participación de los ciudadanos.

De ahí, es fundamental, conocer con responsabilidad cívica las propuestas de los candidatos y su efectiva ejecución en el desempeño del cargo que aspiran alcanzar. Razonar el voto en base a propuestas creíbles, viables en el tiempo y la real situación que enfrenta el Estado desmantelado de políticas públicas y envuelto en la más execrable corrupción que hemos experimentado: para que esto suceda les deseamos: …buen viento… y buena mar.

Lenin Paladines Salvador

leninb14paladines@gmail.com

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