Conforme al calendario de elecciones 2025 preparado por el Consejo Nacional Electoral (CNE), el pasado 17 de agosto concluyó el plazo para que las organizaciones políticas realicen sus democracias internas o también conocidas como elecciones primarias, procesos en los que se define inicialmente a los precandidatos que participarán en la fórmula del binomio presidencial como para la conformación de la Asamblea Nacional.
El CNE, en un comunicado oficial, destaca que ‘…brindó acompañamiento técnico y veeduría en este hito del calendario electoral, ratificando así la organización de procesos democráticos altamente técnicos y transparentes’. No obstante, y más allá del cumplimiento de este requisito legal, es evidente que las primarias no responden a una selección de candidatos en función de su militancia, formación política o ideológica, sino más bien, y en su mayoría, los postulantes provienen de fuera de la organización, lo cual se facilita mediante un sistema de representación, al cual se acude para elegir a los candidatos, delegando en la directiva, comisión o incluso en el dueño del partido o movimiento, la selección del candidato (s) y su ratificación por parte de la militancia. Es decir, bajo ese esquema se limita la posibilidad que sean directamente las bases del partido o movimiento quienes propongan los nombres de los candidatos, restringiendo con ello su participación a una instancia final, en la práctica, robotizada que consiste en levantar la mano y refrendar un hecho que fue decidido y trabajado sin conocimiento de los afiliados o adherentes.
Así, lo que tenemos es una especie de elecciones primarias dominadas por la dedo-cracia, en la que una sola voluntad incorpora o desecha nombres, desnaturalizando con ello el concepto de democracia participativa Y si a eso sumamos que en las elecciones pluripersonales no se vota por candidatos sino por números, colores o partidos, a través del voto en plancha, los ciudadanos se convierten en simples invitados de piedra a una fiesta a la que se acude con el disfraz de demócrata.
Giovanni Carrión Cevallos
@giovannicarrion