‘Del discurso tradicional a la propuesta concreta’

En Loja, se ha generalizado un comentario en el sentido que los actuales candidatos especialmente los aspirantes a ediles, insisten en señalar que sus funciones principales son legislar y fiscalizar, aclarando que el planteamiento y gestión de obras no son parte de sus competencias directas.

Sin embargo, describir funciones no constituye una propuesta electoral; limitando que el discurso llegue a la gente, puesto que lo que se requiere es escuchar propuestas concretas: ¿Que ordenanzas van a crear y en que ejes?, ¿Cuáles normas deben reformarse o derogarse?, ¿Que obras o acciones se va a fiscalizar? sobre todo cuáles serán los resultados e impactos.

Las interrogantes exhortan a los candidatos ir más allá del discurso tradicional   y avanzar a propuestas tangibles. No basta con afirmar que van a trabajar en normativas y auditorias, sino se exponga que van a hacer, como lo van hacer y para qué. “La ciudadanía no necesita que le repitan lo que dice la ley, necesita saber qué hará el candidato con las facultades que la ley le otorga”.

Esta premisa exige que quienes aspiran a una concejalía conozcan y analicen la normativa vigente, identifiquen sus vacíos, contradicciones, limitaciones, y establezcan las brechas existentes entre las normas y las necesidades reales del territorio. Solo a partir de ese diagnóstico será posible plantear acciones legislativas y de fiscalización que respondan a problemas puntuales de la ciudadanía.

Pero existe otro elemento fundamental: comunicar adecuadamente esas propuestas. Un candidato puede conocer sus competencias, la importancia de la fiscalización y tratamiento de las políticas públicas territoriales. Sin embargo, si no logra expresar con claridad el alcance de su gestión y los beneficios para la población, su discurso corre el riesgo de quedarse en una simple declaración de buenas intenciones.

Por ello, una campaña electoral responsable debería pasar del discurso genérico a la propuesta concreta. El verdadero desafío para quienes aspiran ir al Cabildo no es decir que van a legislar y fiscalizar, sino demostrar que han estudiado la realidad del territorio y que tienen una hoja de ruta efectiva para ejercer sus competencias.

De lo contrario, cuando un candidato conoce sus funciones, pero no puede explicar qué pretende cambiar, cómo piensa hacerlo y qué resultados espera alcanzar, el discurso puede terminar convertido en aquello que la ciudadanía conoce como: “vender humo”. Y en política, vender humo tiene otro nombre: demagogia. 

Geovanny Patiño Valdivieso

gepavaldi78@hotmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *