¡La política ya empezó a bailar!

Ecuador vuelve a entrar en ese extraño momento en que los políticos descubren que existen los barrios, las parroquias y las calles. De pronto aparecen abrazos, sonrisas, promesas y alianzas entre quienes ayer parecían enemigos irreconciliables. Mientras tanto, el ciudadano sigue esperando respuestas concretas a sus problemas.

A nivel nacional el oficialísimo y oposición se enfrentan diariamente, intercambian acusaciones y convierten las redes sociales en un ring político. Unos defienden todo; otros cuestionan todo. Y entre tanta pelea, los problemas reales del país siguen esperando soluciones. La política no puede reducirse a quién grita más fuerte, quién insulta mejor o quién consigue más titulares.

En Loja, la fiesta electoral ya comenzó, aunque oficialmente todavía no empiece la campaña. Anteayer , en pleno centro de la ciudad, se inauguró una sede política con baile, música y una concentración que reunió a dirigentes y simpatizantes de distintos sectores. Una especie de “megaalianza” que busca juntar fuerzas para disputar el poder local. Recordemos que cada vez que aquí se ha hecho una “ megaalianza” la ciudad a retrocedido décadas.

La escena no deja de ser curiosa, una actividad política con ambiente festivo precisamente en una calle conocida por la presencia habitual de personas en estado de ebriedad. No se trata de cuestionar que la gente baile o celebre; el problema aparece cuando la política termina pareciéndose más a una fiesta que a un proyecto serio para gobernar.

Y aquí viene la pregunta incómoda ¿qué une realmente a todos esos sectores? ¿Un proyecto para Loja o simplemente el deseo de ganar una elección?

Hacer alianzas es legítimo. Lo que no puede negociarse son los principios, las propuestas y la transparencia. Los lojanos tienen derecho a saber qué hay detrás de cada abrazo político y qué compromisos se están tomando.

La fórmula política es conocida: música, tarima, imágenes, discursos y promesas de cambio. Pero Loja no necesita otra celebración ni alianzas creadas solo para ganar una elección. Necesita propuestas concretas, prioridades claras, recursos identificados y responsables dispuestos a responder por cada compromiso.

Una concentración no equivale a respaldo ciudadano, ni una alianza constituye por sí sola un proyecto de ciudad.

Los lojanos ya observan quién baila, quién promete y, sobre todo, quién realmente sabe gobernar.

Ricardo Guamán Araujo

X:@EMDLS

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