Estar en el aula no es estar incluido

Incluir a un niño significa mucho más que permitirle estar en el aula. La educación inclusiva tiene como objetivo acoger a todas las personas, independientemente de sus condiciones, físicas, intelectuales, sociales, culturales o de género, en un sistema educativo que responda a sus necesidades individuales. Desde la neuropsicología sabemos ante una condición del neurodesarrollo, incluir exige comprender las necesidades del niño y eliminar las barreras que dificultan su participación.

Una escuela inclusiva no es solo la que recibe al niño, es la que adapta las estrategias, ofrece apoyos y genera oportunidades para aprender, comunicarse, relacionarse y progresar. La evidencia científica muestra que los apoyos adecuados favorecen el aprendizaje, la participación y el sentido de pertenencia. Inclusión significa reconocer la diversidad del aula y ofrecer distintas formas de acceder al aprendizaje.

Esta es una meta que integra y compromete a la comunidad en general, la responsabilidad no puede recaer solo en el docente, se necesitan recursos, formación y corresponsabilidad entre la escuela, la familia y los especialistas, sin estas condiciones, la inclusión queda escrita, pero no vivida. La verdadera inclusión comienza cuando dejamos de preguntarnos ¿cómo hacemos para que este niño encaje? Y empezamos a preguntarnos ¿qué necesita el entorno para que pueda participar y aprender? Incluir no solamente es abrir una puerta: es lograr que una vez dentro, este niño pueda aprender, sentirse parte y avanzar.

Patricia Carrión Pilco

patbethc@hotmail.com

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