La relación de pareja siempre debe estar en continua evolución, desbrozar diariamente la maleza que se acumula es fundamental. Recordar los momentos del enamoramiento donde los sentimientos fueron más intensos también es reconfortante. El devenir del tiempo hizo posible el conocimiento de su pareja, esa desnudez no solo física sino espiritual le permite tener claridad de la persona con la que está compartiendo su vida para establecer los lazos de una sana convivencia y la construcción conjunta de la felicidad.
Sin lugar a dudas que este crecimiento espiritual coadyuva a ser un mejor amigo, confidente, amante y esposo; ya que, se construye un futuro juntos, donde el proyecto de vida en familia es el norte que guía la relación. Sin embargo, porqué muchas parejas dejan que los conflictos se profundicen y surja el fantasma de la disolución, donde la falta de asertividad, la infidelidad, las enfermedades, la economía, los desacuerdos en la crianza de los hijos, entre otros, laceren hondamente ese maravilloso sentimiento llamado amor.
El vulnerar los derechos utilizando un estilo de comunicación reactivo, donde envía un mensaje profundo de que debe su pareja cambiar, es una clara declaración de crítica destructiva; por ello, no debe olvidar los tres principios básicos de la comunicación en la relación: el objetivo, el contenido y la forma en la que expresa sus opiniones, criterios y juicios de valor.
Esa famosa “ley de hielo”, no es más que una actitud a la defensiva que usted coloca para revelar su rechazo hacia su pareja. El amor dentro de la relación implica ser responsable de la propia felicidad y de la de su pareja, así no caerá en el irrespeto hacia su pareja. Esto implica analizar, aprender y conocer todo aquello que les permita mejorar su relación y convivencia. Recuerden es su decisión ser felices.
Francisco Herrera Burgos
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