Conciencia transitiva-crítica

Es necesario que todos participemos en la construcción (en la siembra) del bien común, sea como profesores (maestros), políticos, médicos, tecnólogos… Allá, afuera, hay muchas cosas por hacer frente al desorden establecido (político, educativo, económico, sanitario, carcelario…), que si los demás no lo hacen lo habré de hacer yo. Para esto necesitamos desarrollar en cada uno la conciencia transitiva-crítica. El pedagogo y filósofo Paulo Freire (1921-1997) dice que podemos desarrollar tres tipos de conciencia: intransitiva, ingenua o crítica. La persona con conciencia intransitiva es egoísta, no comprende su situación real, ni su tarea de transformar la realidad personal, familiar, comunitaria; al no tener una actitud crítica recurre a fantasías, a mitos, para mantenerse en una situación de inmersión.  Por su parte, la persona con conciencia ingenua incurre en el conformismo y cree que los tiempos pasados siempre fueron los mejores, es gregaria, se escuda en las masas. En cambio, la persona con conciencia transitiva-crítica, meta del proceso educativo transformador y liberador, lucha contra el desorden establecido, afronta la corrupción, la precarización laboral, los déficits en el sistema de salud, las guerras, cambio climático, el hambre, la desigualdad, y sabe que hay instituciones nacionales e internacionales empeñadas en mantener este desorden.  Para la persona con conciencia-transitiva crítica el mundo que vivimos actualmente es una montaña de mierda (sit venia verbo) que hay que agarrarla con las manos, lo importante es no ensuciarse el corazón. A esta conciencia le duele (algésico) el dolor del prójimo y sabe muy bien que todo es mera ideología si no se sufre en primera persona. En definitiva, si queremos hacer algo nos tiene que doler el prójimo y la comunidad entera, este es nuestro compromiso.

Jorge Benítez Hurtado

jabenitezxx@utpl.edu.ec

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