Luego de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) resolviera al apuro antes que llegue “El Niño”, adelantar las votaciones no las elecciones según el cerrado criterio de su presidenta Diana Atamaint, los partidos y movimientos políticos, que son muchísimos, están en la tarea de buscar o proponer candidatos para las dignidades de los gobiernos seccionales, alcalde y prefecto. En el caso de Loja los “posibles” están haciendo méritos en los medios de comunicación amplificando propuestas que nos ponen los ojos cuadrados.
Dirigentes políticos que al trote buscan alianzas, compromisos, acuerdos, deben procurar encontrar candidatos no solo con una coincidencia de objetivos y planes de trabajo, sino gente con valores como la honestidad, sabiduría y valentía que advierta un cambio de actitud que nos contagie a todos hacia una gestión consensuada, unida, que es lo que hace grande a los pueblos. Es decir, aquella virtud que entre los lojanos es esquiva, la unidad. Unidad tan necesaria para que los buenos propósitos se hagan realidad. Unidad, porque caminar solos o como vecinos distantes es repartir con metralleta el fracaso. La unidad es el camino de la reivindicación.
En esta misma línea es necesario encontrar candidatos sin olvidar la obligatoriedad de la representación femenina y juventud, que sepan asumir la responsabilidad junto al pueblo, de alzar la voz cuando de defender los derechos de Loja se trate. Los políticos serviles de los gobiernos de turno han impedido para Loja un trato con igualdad, justicia y respeto. Pensamos entonces que las autoridades seccionales que vamos a elegir deben sentir el agravio de la preterición, sin dejar en silencio la protesta.
Por ello, si están buscando candidatos para las dignidades de los gobiernos seccionales, háganlo, pero sin caer en la ceguera para no ponernos en la disyuntiva de escoger al más bueno de los malos, o al más malo de los buenos y seguir atascados en el tiempo y el olvido.
Adolfo Coronel Illescas