Almas bellas

Una persona puede tomar tres posiciones para actuar: preconvencional, convencional y postconvencional. Una persona preconvencional es tramposa, solo busca el bien para sí, es egoísta, no comparte lo que tiene, los demás no existen, solo existe el yo narcisista, para mí, conmigo, todo hacia mí; el 45% de la población mundial es preconvencional. Por su pare la persona convencional es rencorosa, cumple con la ley (incurre en el legalismo, i.e. si la ley me exige que pague el básico a un trabajador lo hago sin excederme ni un centavo más), busca el bien individual y máximo el de la familia (solo para mis los hijos, aunque tenga que robar a los hijos de los demás para dar a los propios); el 45% de la población mundial es convencional. En fin, la persona postconvencional es altruista o, como dijo Hegel y Goethe, almas bellas dispuestas a compartir con los demás su tiempo y dinero, se compadece del dolor del prójimo, sabe decir tú, cree que solo se posee lo que se regala y que hay más alegría en dar que en tener; el alma bella canta y pone en práctica el verso de la Oda a la alegría de Schiller, que luego fue musicalizado por Beethoven, «que mi beso abarque a toda la humanidad»; solo el 10% de la población es postconvencional. Ante esta realidad nos espera una gran revolución personalista y comunitaria, un cambio sustancial de la persona interno y externo hacia lo postconvencional, pero esto se logrará si empezamos a saber/querer/poder/hacer/deber/esperar/agradecer/orar (este último para los creyentes), reciprocidad interactiva de estas palabras clave que hay que conocer a fondo. ¿Qué posición eligió usted para vivir? Vivir es elegir.

Jorge Benítez Hurtado

jabenitezxx@utpl.edu.ec

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