La noche del 20 de julio de 1 969 todos los habitantes de la Tierra estuvimos atentos al primer alunizaje que se llevó a cabo, con la misión Apolo XI, en el Mar de la Tranquilidad. Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins fueron los tres tripulantes del módulo lunar. La misión había despegado el 16 de julio de 1 969 del Centro Espacial Kennedy.
Armstrong y Aldrin permanecieron unas dos horas y media en suelo lunar, mientras que Collins permaneció en el transbordador espacial. Durante ese tiempo pudieron recolectar muestras, hacer observaciones y realizar algunas actividades experimentales. El evento fue transmitido por televisión a nivel global.
Este acontecimiento fue un gran logro para la humanidad y un paso histórico en la exploración del universo.
En conmemoración de este primer viaje a la Luna, el Papa Juan XIV mantuvo una videoconferencia con el astronauta Buzz Aldrin, único sobreviviente de este evento. Horas antes el Papa había visitado el Observatorio Vaticano fundado el año 1 891. Este observatorio es una institución entregada a los jesuitas con la finalidad de promover la investigación y el estudio en el campo de la astronomía. Es un lugar abierto al público y guarda una importante colección de meteoritos.
En la conversación con el astronauta, el Papa evocó el salmo 8 de David, en el que se alude a la pequeñez del hombre frente al cielo, meditando sobre “el misterio de la creación, su grandeza y su fragilidad”
¡Oh Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Y tu gloria por encima de los cielos. ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él? ¿Qué es el hijo de Adán para que cuides de él? Un poco inferior a un dios lo hiciste, le coronaste de gloria y esplendor. Tú le has puesto todo bajo sus pies.
En realidad, ¡fue un gran paso!
Carlos Enrique Correa Jaramillo
cecorrea4@gmail.com