En Loja, ya estuvo claro que la alcaldesa no se pudo consolidar políticamente, el cantón es un desastre, la periferia, es una ciudad fantasma, tomada por la delincuencia y con graves daños estructurales. Toca como siempre esperar el próximo alcalde; pero al haber tocado fondo ya no estamos para experimentos; de ahora en adelante tenemos que ser más profundos en lo que leemos, escribimos, oímos y elegimos, no podemos y no creo que los lojanos estemos tan equivocados.
Noboa y la oposición tienen una situación bastante dinámica, la política nacional es un teleculebrón, miden pulso y para las futuras presidenciales no hay un ganador claro.
Noboa como presidente tiene el poder institucional, en las últimas semanas ha ganado apoyo por su enfoque en seguridad y mano dura al crimen, en contraste tiene unos ministros que el uno es más peor que el otro, tiene la ventaja de la asamblea, pero también enfrenta temas económicos, de empleo y decisiones políticas.
La oposición al no estar completamente unida eso le resta mucha fuerza, figuras de lo que llaman “correísmo” buscan recuperar espacios, lo que si hacen es aprovechar el desgaste natural del gobierno.
Al corto plazo, Noboa mantiene la ventaja por estar en el poder, clave para las elecciones seccionales que se avecinan, a mediano plazo seguir luchando por la seguridad, que la economía siga estable y siga saliendo a flote. Las cosas se equilibran si la oposición se une. A largo plazo las cosas son inciertas.
Noboa gana en la percepción y liderazgo. La oposición gana en estructura política y capacidad de presión. Noboa domina la opinión pública, por ahora. La oposición domina el juego político interno, por ahora.
Quien quita que, si nadie se entromete o ponen figuras disfrazadas, salga la tan ansiada tercera vía, donde no estén los políticos que asoman con el candidato ganador.
La valentía es algo que nos han quitado hace tiempo, en la actualidad las cosas están dadas, la conspiración es clara y el futuro tiene cara de perro.
Ricardo Guamán Araujo
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