En nuestro país en general, hemos visto a muchos políticos ser aparentemente daltónicos, pretenden actuar de manera transparente, pero, tienen actitudes oscuras y formulan políticas que, aunque no pintan bien, por algún motivo, las siguen impulsando. A diferencia de un daltónico, que para reconocer el color, pide ayuda; muchos políticos se mantienen en su error y terminan oscureciendo la visión de sus seguidores.
A más de daltónicos, varios políticos, son como las personas que no saben ortografía; no me refiero a quienes escriben algo mal porque les falló el teclado, no supieron una norma o simplemente confundieron una letra; me refiero a quienes en verdad no saben cómo se escriben palabras básicas. Pues alguien así, escribe mal, no porque no quiere escribir bien; escribe mal porque no sabe cómo se escribir bien. Así pasa en política, seguro muchos, hacen ofertas o generan propuestas (políticas, etc.,) mal hechas, no porque tienen mala intención, sino, porque no saben hacerlo bien. Sin embargo, si a alguien con mala ortografía, se le explica, corregirá, en cambio muchos políticos, por más que se les explique, por más que se les demuestre su error, no lo aceptarán y lo seguirán manteniendo. Lo peor, tienen seguidores que incluso aunque sepan cómo se escribe (la historia), preferirán también mal escribirla por favores personales. La historia la escribimos todos, dejemos de ser seguidores y convirtámonos en creadores y defensores de nuestra historia.
Santiago Ochoa Moreno
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