Sea flexible, en primer lugar, escriba cinco pequeños cambios que podrían darse en su rutina habitual y que podrían ser agradables para usted, y cinco que pudieran serlo para su cónyuge. Si cada día comen juntos en casa, salir un día a comer por ahí. Una vez pensadas esas situaciones, intente proponerlas de una en una de forma que para su pareja constituya una sorpresa agradable. Intente hacer al menos una petición por día. ¿Qué le parecería saludarle en la mañana al despertar con una efusividad especial?
No establezca normas, lo que se pretende es introducir novedades, sorpresas, cambios con el objetivo de ayudarle a ejercitar su flexibilidad. Intente una vez al día pedir disculpas a su cónyuge. No se trata necesariamente de haber hecho algo negativo por lo que tenga que solicitar perdón, sino de disculparse por pequeñas cosas, como, por ejemplo, de no haber recordado algo, de haber hablado en un tono inapropiado, de no haber mencionado algún hecho. Por último, se trata de ejercitar un aspecto básico que le ayudará a incrementar su flexibilidad con su pareja. Consiste en felicitar a su señora esposa, alabar su aspecto, manifestar admiración por la forma en que ha llevado un asunto, hablarle de que hace tiempo que deseaba decirle cuanto le ha ayudado e intente también hacerlo en las próximas semanas, al menos una vez al día.
En conclusión, no olvidar que cada vez que ambos disienten en cualquier asunto, el diálogo con una persona que tiene otra opinión suele ser enriquecedor, a no ser que lo conviertan en un concurso acerca de quien posee la razón. Valore la parte positiva del argumento de cada uno y ambos tendrán una visión más amplia y completa. Recuerde, es su decisión ser feliz.
Francisco Herrera Burgos
gruposar16@gmail.com