Los panificadores a nivel nacional, aduciendo el incremento del precio de los insumos y un amasijo de motivos que incluye la guerra entre Rusia y Ucrania, quieren sincerar nuevamente el precio del pan nuestro de cada día.
Recuerdo que la Unión Nacional de Panificadores del Ecuador ya anunció esta estrategia el 24 de mayo del 2021, para llamar la atención del presidente entrante Guillermo Lasso que ese día tomó posesión del cargo. Como la amenaza panadera no encontró una salida, hoy los panificadores artesanales anuncian que el precio del pan podría subir a 25 centavos, si el gobierno no escucha sus demandas. Pero en Loja el precio del pan ya subió desde el presente año y, en algunos casos bajó el peso. Y no pasa nada.
Y como no solo de pan vive el hombre, resulta que también ha subido el precio de los alimentos y bajado el peso en las balanzas, tanto en los mercados como en las tiendas y abacerías de la ciudad, aduciendo la guerra, el alza del petróleo y el santo pretexto de la Semana Santa. Y no pasa nada.
Que decir de útiles escolares, uniformes, calzado, mochilas, loncheras para los niños que han regresado a la presencialidad. Muchos padres de familia sin trabajo o abuelitos que no les alcanza el mensual de jubilado, recurren al chulquero, otra amenaza social enquistada entre nosotros, donde esta actividad ilícita se lleva las prendas o los pocos bienes de los pobres, que siguen siendo más. Y no pasa nada.
Pero en la lista de nuestros lamentos está la preocupación de ciudadanos que viven alrededor de un parque de la ciudad, sitio en el que algunas señoritas prostitutas que buscan trabajo, quieren levantar carpas, alegando que su trabajo es el más antiguo de la humanidad. Y no pasará nada.
Las autoridades conocen de la especulación, la explotación, la usura, la prostitución clandestina. Y no pasa nada.
Adolfo Coronel Illescas