El 29 de agosto, ante la inminente llegada del fenómeno de El Niño, que va a convulsionar a nuestro planeta y que afectará a Ecuador de manera impredecible, el gobierno decretó alerta roja, con el propósito de que se tomen todos los recaudos, en todas las provincias del país, para que los daños puedan ser atenuados, en cuanto sea posible.
Se supone que, al ser un fenómeno natural con abundantes y torrenciales lluvias en la mayoría de provincias del país, con el anuncio de la alerta roja, se debió proceder a arreglar las vías que, al menos en la provincia de Loja, vienen aquejando de inviernos pretéritos. Por vacaciones realizamos un viaje hasta Guayas: la vía que conduce a la Costa está semidestruida, hasta Santa Rosa, con baches, deslaves, medias vías, etc., que imposibilita un tráfico fluido. Si ahora están así, ¿qué pasará con El Niño? ¿Quiénes sufrirán las consecuencias? ¿Por qué no se han arreglado?
Las mismas preguntas nos hacemos con referencia a la provincia de Loja, cuyas vías, sobre todo las que van al sur oriente, sufren el olvido e irresponsabilidad de las autoridades seccionales y de gobierno que no se han preocupado por hacerlas arreglar. ¿Qué habrá pasado con los casi 50 millones de dólares que ofreció Noboa, cuando, en enero visitó Loja?, anunciando que ese dinero se utilizaría en la rehabilitación de todas las vías que tienen problemas en nuestra provincia. Ya han transcurrido 8 meses y todo sigue en las mismas. En algunos lugares los baches fueron tapados con asfalto, en unos casos, y tierra en otros; pero, con algunas lluvias que cayeron, todo volvió al mismo estado.
El Niño ya está presente en Ecuador: algunas provincias, sobre todo Guayas, ya están sufriendo su incidencia con fuertes lluvias y marejadas; igual, provincias de la Sierra con torrenciales aguaceros, deslaves e inundaciones. Este fenómeno, según sus características, puede provocar sequías que, igual, serían de enorme perjuicio para los campos, sus habitantes y sus animales que carecerían de agua.
Esperamos que, en nuestra provincia, mientras aguardamos a El Niño, se tomen todas las medidas de contingencia, sobre todo viales, para que sus efectos no sean devastadores, conforme lo vienen anunciando.
Darío Granda Astudillo
dargranda@gmail.com