¿Y el estrés laboral…?

Conmovida comparto estas sentidas palabras de una esposa al firmar el acta de finiquito de trabajo de su joven esposo, quien sufrió un accidente cerebro vascular y que por obligación resumí.

“En el silencio frio de una recepción ausente, las sombras de la despedida se ciernen como un manto pesado sobre sus hombros, ahora míos aunque yo no sea la protagonista de este adiós; las paredes que alguna vez fueron testigos de sus esfuerzos y dedicación, parecen murmullos sordos de despedida, no solo de un trabajo sino del pedazo de su vida que invirtió con la esperanza de crecer y prosperar y el eco de una puerta cerrándose detrás de mi resuena, como un recordatorio doloroso de que su presencia, ya no es necesaria en ese espacio, que una vez llamo hogar laboral. Las lágrimas se mezclan con la tinta de los documentos y las cajas con las cosas que tanto cuido, como si todo lo que aporto pudiera ser contenido en unos pocos archivos.  ¿Acaso sus esfuerzos, sus noches largas y sus sacrificios fueron en vano…? Me pregunto si alguien notará su ausencia, si se detendrán en reflexionar sobre la contribución que intentó hacer y a que costo final; en cada correo no respondido en cada proyecto ignorado o solo verán números y estadísticas en lugar de rostros y corazones. Pero detrás de esta jubilación anticipada, hay su deseo de ser parte, una historia de dedicación, de dolor, otra de superación y hay lecciones aprendidas con la esperanza de que, dentro de él hay una fuerza, que superará la tristeza y construirá un futuro mejor”.

Talía Guerrero Aguirre

talia.guerreroa@hotmail.com

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