
El proyecto de ley propuesto por el presidente Noboa, con el objeto de incrementar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 12 al 15 por ciento, ha generado un importante debate sobre la necesidad prioritaria de equilibrar las finanzas públicas; es decir, de corregir el déficit fiscal por la vía de realizar ajustes estructurales.
El déficit fiscal es el resultado de que los ingresos del Presupuesto General del Estado (PGE) son menores a sus gastos. En palabras sencillas, quiere decir que las entidades del sector público gastan más de lo que ingresa al PGE, tanto por la recaudación de impuestos como por recursos derivados de la venta de petróleo.
Por más que el Gobierno se esfuerce en convencernos de que hay que financiar el conflicto armado interno, incrementar el IVA sin adoptar otras medidas, tanto por el lado de los ingresos como de los gastos del PGE, es sacrificar a los consumidores para depositar recursos económicos en el barril sin fondo o en el bolsillo roto que constituye actualmente el Estado ecuatoriano. Focalizar el subsidio a los combustibles, reducir el número de servidores públicos, combatir la corrupción en la contratación pública, transparentar las cuentas públicas, mejorar la eficiencia en la recaudación tributaria (controlar evasión y elusión fiscal) son, entre otras, medidas urgentes, que deben adoptarse pensando en los intereses nacionales y no en la candidatura presidencial del año 2025.
Gustavo Ortiz Hidalgo
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