Vocación por la docencia

En una ocasión, una joven pareja visitó mi domicilio (había sido profesor del esposo); tras entrar en una amena conversación, me decían que buscaban trabajo para él. La señora, muy suelta de lengua se expresó en estos términos. “Vea licenciado, estamos buscando un trabajito, aunque sea de profesor”. Mi amor propio herido hirvió en mi susceptibilidad de maestro y pensé en darles una respuesta acorde a esa disparatada expresión; sin embargo, tras respirar profundamente, llegó a mis labios la voz del educador que, con términos muy apropiados y sensatos, les hizo entender que no cualquiera puede ser profesor… que para ser docentes hay que tener vocación.

Es que es obvio, quienes nos hemos dedicado y se dedican a la maravillosa tarea de ser maestros (as), lo hacemos porque sentimos en nuestro ser esa necesidad imperiosa de estar en contacto con lo más preciado de toda sociedad: los niños y adolescentes, para, con la habilidad del artista, tomar esa materia prima y, convertirla en una obra digna del mejor pedestal.

Por eso, quienes tenemos la vocación por la docencia, forjamos nuestra carrera a través de una formación académica que nos acredite para trabajar con niños desde el inicial uno, más tarde con adolescentes de bachillerato y posteriormente con los jóvenes que anhelan una profesión.

El 29 de mayo de 1920, el presidente Alfredo Baquerizo Moreno, instauró el 13 de abril, fecha recordatoria del natalicio de Juan María Montalvo Fiallos, como el Día del Maestro ecuatoriano, para honrar su memoria y de tantos otros educadores como Federico González Suárez, Luis Felipe Borja, Manuel Peñaherrera, Francisco Febres Cordero, Pío Jaramillo, etc., quienes, en su caminar por la vida dejaron una estela de sabiduría y virtud.

Y, es el gran día de todos quienes hacemos y hemos hecho de la docencia una vocación, aunque, lamentablemente nuestra labor no ha sido valorada como se merece. El maestro(a) es luz, es esperanza, es sabiduría, es consejo, es orientación, él abre el camino de la virtud y la ciencia por donde recorren todas las generaciones. FELIZ DÍA MAESTROS!!!

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com