Víctimas y verdugos en Auschwitz

Auschwitz fue el peor campo de concentración donde se dió el holocausto, es decir, el genocidio contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial, bajo el régimen de la Alemania nazi. Ahora bien, frente a la violencia y la agresividad que se suscita en las cárceles y en la sociedad en general, sería bueno preguntarnos si hoy estamos en las antípodas de Auschwitz, próximos a Auschwitz o ya en Auschwitz. Es el caso que estamos al borde del exterminio (guerras, cambio climático, sexta extinción masiva, violencia, agresividad y demás); frente a esta realidad pregunto: ¿En este Auschwitz que estamos construyendo somos víctimas o verdugos? Por lo general, cuando uno cree estar en un bando, se está en el otro; no entendemos que, de algún modo, somos a la vez víctimas y victimarios. Cuando alguien te dice que eres mono, ponte a comer cacahuetes. Y si vez las barbas de tu vecino quemar, pon las tuyas a remojar. Cuentan que cuando en Auschwitz las víctimas estaban dentro de la cámara de gas, a punto de ser exterminadas, una de ellas llamó al soldado verdugo y le entregó un papel con la dirección de una familia de judíos donde se escondían, para que vayan a por ellos. Esto es un ejemplo de cómo la víctima, sin darse cuenta, se convierte en victimaria. ¿Será por envida de que otros se salven y ella no? ¿Por odio? ¿Por soberbia y cobardía? Si queremos estar en las antípodas de Auschwitz debemos modificar nuestro comportamiento tramposo (el beneficio solo para mí, o yo o tú) y rencoroso (el beneficio para mí y máximo mi familia, yo-tú) hacia un comportamiento de alma bella, donde mi beso/abrazo abarque a toda la humanidad, presencia del nosotros (uno para todos y todos para uno), sin megalomanía.

Jorge Benítez Hurtado

jabenitezxx@utpl.edu.ec

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