La Universidad Nacional de Loja (UNL) cumple 166 años de vida institucional consolidándose como uno de los pilares más profundos de la identidad lojana y del desarrollo regional del sur del Ecuador. Pensar en Loja sin la UNL sería imaginar una ciudad sin el dinamismo cultural, académico y científico que la caracteriza, ejerciendo un rol decisivo en la construcción del pensamiento crítico, la movilidad social y la proyección intelectual del territorio.
Desde 1859, la UNL es parte de la memoria colectiva de la ciudad; no obstante, su historia también registra uno de los momentos más complejos que desembocó en la intervención estatal en el año 2015 y que por 3 años evidenció vacíos administrativos y académicos que pusieron en riesgo su funcionamiento. Fue precisamente a partir de 2018, con el rectorado del Nikolay Aguirre Mendoza, cuando la institución inició un proceso profundo de reconstrucción institucional y académica, orientado por un modelo de gestión moderno y una visión estratégica de manera sistemática.
La transformación es evidente y tangible producto de rigurosos procesos de investigación, innovación y la excelencia; fortalecimiento y creación de nuevas carrereas de pregrado; creación de más de 50 maestrías, modernización de la infraestructura; consolidación de políticas de vinculación con la sociedad acordes con las necesidades regionales y formativo – científico del país. Los resultados son evidentes y hoy la universidad más antigua de la Región Sur y segunda del Ecuador figura actualmente entre los mejores rankings nacionales e internacionales, gracias al incremento sostenido de su producción científica, la acreditación de programas y la calidad de sus proyectos de investigación. Celebrar estos 166 años es reconocer que la UNL no solo ha renacido, sino que se ha convertido en una institución modelo para el país: una universidad que honra su historia mientras construye el futuro educativo y científico del Ecuador.
Sybel Ontaneda Andrade
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