El país en los últimos años ha enfrentado un sinnúmero de desafíos que han obstaculizado su gobernabilidad y progreso. La oposición política, más que un apoyo para la solución de los grandes problemas nacionales ha representado un obstáculo que ha generado inestabilidad institucional y social. Según el analista político José Hernández, «La fragmentación y confrontación entre los actores políticos impide la implementación de políticas a largo plazo, generando un ciclo de crisis y parálisis», dificultando la ejecución de reformas estructurales, necesarias para el desarrollo del país.
Súmese la corrupción, perfectamente enquistada en todos los niveles de gobierno, minando la confianza ciudadana y desviando los recursos, factores que afectan la inversión en infraestructura, educación y salud. La Fiscalía General del Estado ha demostrado casos recurrentes de malversación y nepotismo, evidenciando un sistema debilitado y nada transparente, generando en la sociedad descontento y desconfianza, o simplemente quemeimportismo hacia las instituciones públicas.
La burocracia, sin duda, es quizá uno de los obstáculos con la mayor importancia, la tramitología, la lentitud en los procesos y la ineficiencia administrativa frenan la inversión privada y la innovación, Alberto Acosta, lo afirma “La administración pública excesiva y poco eficiente aumenta los costos de hacer negocios y desincentiva la productividad”. Según el Diario “Primicias” (08/12/2025) esta consume el 45% de los gastos del Estado en la Proforma 2025. Así mismo, abrir una empresa en el país toma aproximadamente 7 meses de trabajo exclusivamente en trámites administrativos (El Expreso – 30/09/2025).
Por su parte, la sociedad guarda resignación o muestra indiferencia al contexto político, cayendo en lo que se denomina “Ignorancia colectiva”, permitiendo que cualquier desventurado nos gobierne, sin rumbo, ni planificación efectiva, lo que ahonda aún más los problemas a corto, mediano y largo plazo.
La combinación de una oposición nefasta, alto nivel de corrupción, excesiva burocracia y una ciudadanía desorientada, contribuyen a que Ecuador sea un país ingobernable. Ya lo dice Mires, Fernando “La gobernabilidad requiere de instituciones fuertes y ciudadanía comprometida; cuando estos elementos fallan, el país entra en un ciclo de inestabilidad que impide avanzar hacia el desarrollo”.
Pablo Ortiz Muñoz
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