Quienes no han desarrollado políticas serias para reducir el analfabetismo político, son sociedades desideologizadas que viven una democracia imperfecta, cuyas consecuencias las pagan severamente los grupos humanos más vulnerables que, contradictoriamente, son aquellos que terminan decidiendo el triunfo de sus verdugos politiqueros a través del voto en las urnas.
Promover la unidas es un justo derecho y un anhelo popular, pero pensar que, a pretexto de unidad, debe dejarse de lado los procesos ideológicos y el ideario partidista, es ratificar aquella afirmación que: “en Ecuador no existen partidos políticos sino empresas electoreras”, que, en base al poder económico, promueven ciertos personajes del ámbito social, empresarial o gremial; para alcanzar el poder y desnaturalizar aún más los procesos electorales del Ecuador.
El disenso sobre las tesis, ideologías, proyectos o formas de gobernar, es un instrumento democrático al que accedemos todos los ecuatorianos como acción deliberante de nuestra capacidad para discernir, para opinar con responsabilidad, para promover la lucha de contrarios con autenticidad; pues los procesos ideológicos crean militancia partidista que, al final, es la que debe decidir la suerte de sus candidatos y no una cúpula afincada en el poder económico.
Si separamos de la política las ideologías, deberíamos promover una reforma que permita la postulación de mujeres y hombres desde la sociedad civil con un número de firmas que avalen dicha candidatura; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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