Una Navidad diferente

Tengo 3 razones importantes para decir que esta es una Navidad diferente: primero, la vamos a pasar en medio de una pandemia, ¡algo inédito!; segundo, en esta Navidad volveremos a ver la estrella de Belén, un fenómeno que no ocurría desde hace 800 años. ¡Cada Navidad trae su misterio!

Haciendo un recuento de las navidades de los 10 últimos años, o mejor de los 15 o 20…últimos años, no lo sé, desde cuántos años ha, estamos en medio de una pandemia de “navidatitis” virulenta y, por cierto, ¡muy contagiosa!  Ya a principios de octubre, empiezan a presentarse los primeros síntomas y sin siquiera darnos cuenta, con el paso de los días acabamos en medio de un torbellino de locura: prisas, multitudes, compromisos, compras, gastos, con villancicos de fondo, luces de colores y consumismo compulsivo, ¡al más puro estilo gánster!

Queramos o no, casi todos terminamos enredados en esta paranoia que nos trae al borde de la locura: deprimidos, neuróticos y asustados por aquellos que, sin poder soportar este estrés de planes, descuentos, regalos, moda, de una “Feliz Navidad”, hasta se quitan la vida en estas fechas.

La tercera razón, es la más importante: ¡La Navidad ya está aquí!, y será una Navidad diferente. Llega con un poquito de sosiego mercantil, y por lo tanto como ocasión única para escapar de la vorágine y volver a la inocencia de una Navidad sencilla que comprometa nuestra vida para celebrarla con esperanza y en el sentido auténtico de Buena Noticia.

Oremos al cielo por una celebración en la que el Niño que nace sea bienvenido en cada corazón y que se multiplique la paz, la ternura, la justicia, la solidaridad…, el amor para todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

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