Una mirada a las elecciones

Los pronósticos electorales se construyeron mirando únicamente a los círculos sociales a los que pertenecía cada espectador, ocasionando para la clase media una llamativa sorpresa porque esta contienda no se circunscribió en el populismo vs. el voto útil.

Esta dicotomía electoral fue muy superficial, llegando a ser un postulado incorrecto en el proceso democrático, aunque lo que verdaderamente se puede aseverar de estas elecciones aún sin la proclamación de resultados oficiales es que:

1. La renovación política como proceso democrático inició, pese a que gran parte de la población se negó a optar por opciones nuevas. Las banderas políticas pese a ser las mismas contaron con rostros frescos y planes ejecutables que cautivaron al electorado. En el caso de nuestra ciudad, se sepultó a los viejos contendores y surgieron nuevos representantes sobre quienes se tienen las mejores expectativas.   

2. Que un fuerte conglomerado social asume al Estado como paternalista y lo mira como un padre de familia, quien debe proveer de todo y que debe regalar bonos a sus ciudadanos porque sí. Las necesidades inmediatas y su satisfacción han sido las fortalezas de la demagogia.

3. Que la mirada social no debe polarizar entre izquierda o derecha, entre rico o pobre, entre mestizo e indio, y quienes llegan a ser los mandantes tampoco deben resistirse a ser gobernados por quienes muchos años fueron rezagados.

Ante este panorama, asumo que hoy la verdadera revolución estará en la Asamblea Nacional por las banderas que cobijarán su sede y por las agrupaciones políticas que hoy la conforman, ya que los sectores que solo tenían voz, pero no voto tendrán la oportunidad de transformar al Ecuador.

Carlos Orellana Jimbo

ab.carlosorellana@hotmail.com>

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