Tres parroquias de Zapotillo, en Loja, estructuran una mancomunidad

La desatención de las entidades llevó a unir esfuerzos. La idea también es declarar a nivel nacional al bosque en zona protegida.

La Mancomunidad, cuya sede es Mangahurco, por el lapso de dos años, la constituyen Gladis Astudillo, de Cazaderos, y Willan Córdova, de Bolaspamba.
La Mancomunidad, cuya sede es Mangahurco, por el lapso de dos años, la constituyen Gladis Astudillo, de Cazaderos, y Willan Córdova, de Bolaspamba.

Los gobiernos parroquiales de Mangahurco, Cazaderos y Bolaspamba, pertenecientes al cantón Zapotillo, en la provincia, conformaron la denominada Mancomunidad los guayacanes. El objetivo es proteger el bosque seco, potenciar las visitas durante la floración, así como mejorar la calidad de vida de los habitantes.

Conservar la biodiversidad

“El fin es preservar y conservar la biodiversidad y el bosque mágico que tenemos en el bosque seco”, manifiesta la flamante presidenta de la Mancomunidad, Mercedes Farfán Becerra, al tiempo de informar que, dentro de su gestión, ha logrado por parte del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) la donación de maquinaria para el naciente organismo. 

Acota que la constante falta de atención a los pedidos de las parroquias zapotillanas -donde se da de manera preferente el florecimiento de los guayacanes todos los años- a las organizaciones nacionales e internacionales, pero que, sin embargo, no fueron atendidos, entonces, “se tomó la decisión política de unirnos como mancomunidad para aumentar nuestra capacidad de gestión en diferentes proyectos”.

En ese contexto, Mercedes Farfán Becerra, también presidenta del Gobierno Parroquial de Mangahurco, en días anteriores, viajó a Quito para tramitar el Registro Único de Contribuyentes (RUC), abrir las cuentas en el Ministerio de Finanzas, así como reunirse con los funcionarios del Consejo de Competencias para la fijación de lineamientos sobre posibles financistas de los proyectos en beneficio de la comunidad.

La dirigente enfatiza que, aparte de conservar el bosque seco, también urge la necesidad de darle solución y mejorar la calidad de vida de los habitantes de la zona, a través de la concreción de proyectos productivos, por ejemplo la crianza de las cabras, típicas de esas parroquias; perforación de pozos que les permita contar con agua permanente para la siembra de pasto, así como hortalizas, frutales, entre otros, que ahora no lo hacen por la escasez del líquido vital.

Una fuente de ingresos

Precisa que, si se dan las ayudas, sobre todo económicas, la población podrá sobrevivir y contar con una fuente de ingresos que les permitirá acceder a un mejor nivel de vida.

“Estamos soñando declarar al bosque seco en una zona de protección a nivel nacional”, puntualiza, al tiempo de informar que, su estadía en la capital de la República, sirvió también para visitar el Ministerio de Turismo para invitar a su titular al próximo florecimiento de los guayacanes.

También dice que es necesario la atención a las vías de estas parroquias, por ejemplo, si se asfalta la carretera Paletillas-Mangahurco, el tráfico será más fluido, habrá más presencia de turistas para la floración y, consecuentemente, los ingresos serán mayores para los habitantes de esa parte de la frontera lojana.

Asimismo, el objetivo de la Mancomunidad, inscrita en el Registro Oficial de Mancomunidades, el 17 de octubre de 2021, es que propios y extraños visiten el bosque no solo en la época del florecimiento de los guayacanes, sino también en el verano que es cuando se forman diferentes rutas para caminar, hacer ciclovía, acampar, ir al mirador de Cazaderos, avistar los cocodrilos, los monos y la diferente variedad.

PARA SABER

En el próximo florecimiento se inaugurará el museo comunitario. Allí habrá información sobre el bosque seco, las costumbres, el conflicto con el Perú, información de rutas, entre otros.