Los últimos acontecimientos suscitados en torno a la aprobación de la Ley Orgánica para el Desarrollo Económico y Sostenible Fiscal, tras la pandemia Covid 19, nos llama a la reflexión.
Por un lado, el Ejecutivo marca su camino a través de un mal llamado país del encuentro, donde los pactos y los arreglos, pareciera estuvieran en el orden del día, muchos de estos supuestos pactos, ya le han costado un elevado porcentaje de aceptación política al presidente, esta apreciación la expreso en virtud de lo sucedido meses atrás, con la famosa alianza con el PSC.
Alianza que, si la analizamos detenidamente, no le represento al Presidente Lasso ninguna ventaja sobre su inmediato competidor, más bien robusteció a esa organización política, con un buen número de representantes a la Asamblea Nacional.
Por su parte, las comadrejas tejen hilos para defender al pueblo, contra el neoliberalismo, sin preocuparse en lo más mínimo de los verdaderos intereses nacionales, sesionan en provincias y muestran leyes tan grotescas al sentido común que hasta la ignorancia se siente ofendida. Unos verdaderos eruditos en el desconocimiento, pero unos maestros para la foto. La improvisación y el voto ciego nos cuesta caro ciudadano.
El Asambleísta que más habla, uno de los más glosados, por posibles actos ilícitos, pero gracias al voto ciego tiene inmunidad y poder político para las negociaciones, dándole la capacidad de vocear cualquier payasada que a él se le antoje.
De otros, mejor no hablar, su limitada esfera, es un insulto a la razón, imaginen salir diciendo que la aprobación de la Ley es Inconstitucional y que ellos votaron NO por esa Ley, el pueblo es ingenuo, en política votar NO es signo de complicidad, todo entra por el ministerio de la Ley, así de simple. Por lo tanto, a quien creer ¿?
Pablo Ortiz Muñoz
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