Con la eliminación del subsidio gubernamental y la posterior liberación de los precios de los combustibles, en Ecuador quedamos dependientes de factores económicos externos, es decir, mientras se eleva el precio internacional del barril de petróleo, en el país se encarece el combustible. A esto se añade que somos importadores de más del 65% de la gasolina que consumimos, porque no tenemos capacidad operativa de producción.
Ante el continuo aumento de la demanda de movilidad mediante el uso de combustibles fósiles, se requieren medidas alternativas que permitan, no solo aliviar el bolsillo de los ecuatorianos, sino también dar un respiro a la naturaleza.
Por los atributos geográficos que disponemos en el sur del país y la complicada situación económica, todos los caminos conducen al uso de energías renovables; probablemente, ya hemos dado los primeros pasos, hoy en día la Central eólica Villonaco genera gran cantidad de energía limpia, además con la construcción del Parque eólico Huascachaca, se producirán aproximadamente 130 GW.h, evitando la emisión de 76 mil toneladas de dióxido de carbono al ambiente.
No obstante, al Estado ecuatoriano le compete generar estrategias y políticas públicas aplicables a la realidad nacional, que permitan que sea rentable (para el ciudadano común) el uso de medios de transporte eléctricos. No es suficiente, la eliminación de aranceles de importación, se necesita la implementación de electrolineras y alternativas para repuestos más accesibles.
Benjamín Ludeña
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