Según los entendidos en la materia, existen miedos naturales y miedos adquiridos.
Los miedos naturales nacen con nosotros y sirven para anunciar algún peligro. Por ejemplo, el miedo a las caídas.
Pero existen los otros miedos: los que los hemos adquirido sin, tal vez, darnos cuenta, gratuitamente: miedo a hablar en público, miedo a aventurarnos en algo nuevo, miedo a los exámenes, miedo a hacer el ridículo, etc.
Tanto en uno como en otro caso podemos educarnos para poder accionar de manera más libre y acertada. Hay escritos y tratados en que se dan consejos para actuar con más tranquilidad que de costumbre y poder gestionar los miedos de forma más racional.
Mario Alonso Puig es un médico español y conferencista experto en crecimiento emocional. De él tomo unas ideas centrales para este artículo.
Puig nos dice que podemos convertir el miedo en un motor para avanzar en nuestra vida. El miedo no es, realmente, un enemigo sino la señal de que estás ante una oportunidad de crecimiento. Tú puedes transformar el miedo en energía, para lo cual puedes seguir estos tres pasos:
Primero: Ponle nombre a tu miedo. Esto significa que tienes que identificarlo muy bien: ¿es un miedo al fracaso?, ¿es un miedo a hablar en público?, ¿tienes miedo al rechazo?, ¿te da miedo presentarte a exámenes?, ¿te provoca miedo lo desconocido?, ¿te amedrenta quedar en ridículo?
Segundo: Respira conscientemente con el abdomen. Cuando aparezca el miedo haz una pausa, respira profundamente tres veces. Este simple acto te devolverá el equilibrio y te ayudará a recuperar la calma.
Tercero: Actúa a pesar del miedo. Elige una acción, por pequeña que sea, pero que la puedas hacer, aunque sientas miedo.
La clave está en dar el primer paso, no en que desaparezca el miedo. El miedo solo puede detenerte si tú se lo permites.
Carlos Enrique Correa Jaramillo
cecorrea4@gmail.com