A partir del 16 de junio de 2025, el gobierno ecuatoriano aplicará una tasa de 20 dólares a los paquetes importados bajo el sistema 4×4, que incluye compras por internet a plataformas como Temu, Amazon, Shein y similares. Esta medida, según las autoridades, busca proteger la producción nacional y controlar el creciente flujo de importaciones pequeñas que ingresan sin mayor regulación tributaria. Sin embargo, la decisión ha generado malestar y preocupación entre los consumidores.
El sistema 4×4 había sido una de las pocas vías accesibles para que las familias ecuatorianas pudieran adquirir productos a menor costo, especialmente aquellos que no se encuentran fácilmente en el mercado local o que, al ser importados por vías tradicionales, llegan con precios inflados por aranceles y márgenes de intermediación. Con esta tasa fija, el beneficio de las compras internacionales se reduce considerablemente, afectando directamente a las clases medias y populares que recurrían a estas plataformas como una alternativa económica.
Resulta contradictorio que en un contexto donde se promueve la digitalización y la apertura comercial, el gobierno opte por medidas que restringen el acceso a bienes a través de plataformas globales. Además, se genera una competencia desleal disfrazada de “protección” a la industria nacional, cuando en realidad muchos de los productos que se importan bajo este régimen ni siquiera tienen un sustituto local o son ofrecidos en el mercado ecuatoriano a precios abusivos.
La tasa de USD 20 no discrimina por valor ni por tipo de producto, lo que afecta incluso a compras pequeñas de bajo costo, como accesorios, libros o ropa básica. Esta medida, lejos de resolver problemas estructurales, profundiza la brecha de acceso a bienes y demuestra una desconexión con la realidad de los consumidores digitales ecuatorianos.
Más que imponer nuevas trabas, el país necesita políticas que fortalezcan la producción nacional con calidad y precios competitivos, no que castiguen al consumidor. Una vez más, las soluciones fáciles terminan complicando la vida de quienes menos tienen.
Víctor Antonio Peláez
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