Vivimos una era de gran desarrollo tecnológico, y por relación, de gran desarrollo cultural. Además, de notables avances en el campo jurídico, a pesar de esto, en la práctica seguimos siendo una sociedad que arrastra complejos heredados de la estructura social colonial española, el fenómeno social antes señalado, cobra complejidad, porque se mantienen privilegios de pocos, en perjuicio de la mayoría, vale la pena señalar las razones por las que discriminamos a miembros de nuestro conglomerado social.
Discriminamos, cuando tachamos como «problemáticos» a ciudadanos que hacen valer sus derechos laborales, posteriormente vulnerándoles el derecho al trabajo, por el simple hecho de que les consta este «antecedente», algo que merece la pena señalarse es el caso de las personas privadas de la libertad (PPL), los cuales, al cumplir la pena impuesta, comúnmente se les excluye de espacios laborales, otros casos a mencionarse también, por su relevancia son, las exclusiones que se basan en el género, orientación sexual, filiación política, demandados por alimentos, portadores de enfermedades infecto – contagiosas, entre otras.
Lo que nos debe llevar a reflexionar y llevar a la praxis los avances alcanzados por la humanidad no solo en el campo científico y tecnológico, sino a lograr construir y alcanzar una cultura de paz y respeto a la diversidad, en un Estado plurinacional y de Derechos y Justicia Social, es decir, nuestro «deber ser» como parte de la humanidad.
A. Ernesto Feijoo F.
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