Sobre las reformas tributarias

¿A qué recurrir para obtener ingresos para las arcas fiscales? Esa es la interrogante que se planteó el gobierno, cuya respuesta se encaminó tanto al empréstito y al poder tributario. Respuestas convencionales y necesarias en un momento económico-financiero donde los gastos están en la estratósfera y los ingresos en la superficie. 

Me interesa hablar de los recursos tributarios en vista de las reformas tributarias.  En primer lugar, es visible que no existe mayor oposición como sí provocó las reformas laborales. Asumo que esto obedece a que el ciudadano es consciente de que todos debemos poner el hombro a la hora de buscar recursos que permitan atender las necesidades públicas. No debemos olvidar que el principio de solidaridad subyace al derecho tributario.

En segundo lugar, estas reformas no han provocado mayor reacción social porque no están afectando sustancialmente a las clases pobre y media. En términos generales, se puede corroborar que se está respetando el principio de progresividad -el que más tiene, más paga- en la contribución que grava el patrimonio.  No obstante, lo contrario sucede con las reformas sobre el impuesto a la renta al momento de modificar ciertos elementos de este impuesto como son las deducciones.

Si bien hay aspectos técnicos que podrían mejorarse, a partir del nombre utilizado “contribución” porque no media la voluntad del ciudadano para pagarlo, sino la imposición unilateral del Estado, así como otros aspectos en las reformas sobre el impuesto a la renta, IVA e ICE. También, no es menos cierto que la urgencia por contar con recursos públicos es evidente y el gobierno está incorporando mecanismos para facilitar el pago de tributos y por ende su recaudación. 

La tarea de la Asamblea Nacional debe encaminar a proporcionar herramientas para que el poder ejecutivo cumpla con sus cometidos, sin dejar de lado el respeto de los principios constitucionales tributarios. 

Carlos Orellana Jimbo

ab.carlosorellana@hotmail.com