En tiempos electorales, la política suele desempolvar expedientes. Lo ocurrido hace años vuelve a circular en redes, acompañado de trolls, prejuicios y descalificaciones.
El nombre del Dr. José Bolívar Castillo, el Chato, vuelve a aparecer. Pero más allá del personaje, existe una discusión que merece ser planteada con seriedad: ¿debe una autoridad abstenerse de tomar decisiones frente a funcionarios cuestionados por temor a consecuencias judiciales? ¿O corresponde analizar cada decisión considerando el contexto, la información disponible y sus resultados?
La historia política no puede reducirse a titulares, capturas de pantalla o comentarios de redes sociales. Los procesos tienen documentos, resoluciones y circunstancias que deben revisarse con responsabilidad. Una controversia no convierte automáticamente una decisión en acierto o error, ni un expediente antiguo debería transformarse en una sentencia electoral permanente.
Gobernar tampoco debería convertirse en un concurso de edades. La experiencia puede aportar, pero debe acompañarse de conocimiento, capacidad de gestión, criterio y resultados. Del mismo modo, la juventud no garantiza, por sí sola, preparación ni eficacia.
Loja enfrenta problemas concretos: agua potable, movilidad, infraestructura, empleo y oportunidades para sus jóvenes. Esos desafíos no se solucionan con trolls ni campañas de descalificación. Requieren planificación, conocimiento, gestión y decisiones responsables.
Por eso, la ciudadanía tiene derecho a comparar trayectorias, propuestas, capacidades y resultados. Tiene derecho a escuchar críticas, pero también a revisar los hechos; a cuestionar, pero sin prejuicios; a decidir, pero con información.
Porque una democracia madura no necesita candidatos perfectos, sino ciudadanos capaces de mirar más allá del ruido. Las redes pueden amplificar una acusación, pero no pueden borrar una trayectoria ni fabricar resultados.
Al final, cuando los insultos desaparecen y termina la campaña, queda aquello que verdaderamente importa: lo que se hizo, lo que se decidió y lo que se logró. Los hechos son los que cuentan. Los trolls hacen ruido.
Mayra García Calle
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