El destape del millonario contrato de más de 240 millones de dólares adjudicado por el Ministerio de Salud Pública a través de la Corporación Nacional de Telecomunicaciones para implementar la plataforma de la firma italiana Dedalus genera profunda preocupación y rechazo. El Gobierno presenta esta cuantiosa inversión como la solución definitiva alagendamiento de turnos y la gestión hospitalaria, vendiendo la idea de una modernización tecnológica en medio de una severa crisis sanitaria. Sin embargo, digitalizar la información o informatizar los procesos no resuelve de manera inmediata la dura realidad que enfrentan a diario miles de pacientes en los hospitales públicos. La falla estructural del sistema de salud no proviene únicamente de la falta de un software, sino del desabastecimiento crítico de medicamentos, la escasez de insumos básicos, la falta de mantenimiento en los equipos médicos y la preocupante escasez de personal sanitario. Con 240 millones de dólares se podrían adquirir toneladas de medicinas esenciales para enfermedades crónicas, abastecer quirófanos, reparar tomógrafos fuera de servicio y contratar médicos especialistas que reduzcan directamente las listas de espera. Además, la modalidad de contratación genera serios cuestionamientos, al haberse ejecutado mediante régimen especial con intermediación de la CNT. Este esquema evita las garantías ordinarias de fiel cumplimiento y anticipos de la contratación pública tradicional, dejando abierto el espacio a dudas sobre la transparencia del proceso. A esto se suma el antecedente del fallido y opaco intento anterior con la plataforma HealthBird, mostrando una reiteración en modelos de contratación millonarios. Por si fuera poco, implementar un software sofisticado en 1.742 centros de salud tropezará con la precaria infraestructura eléctrica y de conectividad que aún sufren muchas unidades médicas del país. Es momento de que la ciudadanía entienda que un sistema de turnos digital no cura enfermedades ni suple la falta de pastillas en las farmacias. Prometer modernización tecnológica mientras las verdaderas necesidades asistenciales continúan desatendidas es una grave ilusión que oculta la urgencia de priorizar la vida y la salud del pueblo.
Marco A. González N.
marcoantoniog31@hotmail.es