El cambio de fecha para elegir autoridades seccionales en Ecuador también despierta inquietudes sobre el inmediato incremento de la desinformación en las campañas políticas, particularmente por aquella generada con IA. Este temor se sustenta en las alertas que emiten las agencias verificadoras nacionales y en el informe de los observadores de la Unión Europea sobre los comicios de 2025.
No distinguir lo verdadero en las redes sociales deriva en inequidades, confusiones y en potenciales afectaciones a la democracia. Los ciudadanos podrían elegir a un candidato sobre la base de percepciones erróneas que se construyen a partir de la desinformación.
Para combatir este fenómeno se promueven campañas de alfabetización informacional, pactos éticos, investigaciones académicas y propuestas de regulación, pero resultan insuficientes frente a la coyuntura, situación agravada ahora por el cambio del cronograma electoral. Además, vuelve a evidenciarse la urgencia de actualizar las normativas sobre los controles de la publicidad electoral para abarcar las redes sociales y el uso de la IA.
Sin embargo, aunque se actualice el Código de la Democracia y los mecanismos de control del gasto electoral, persistirá la necesidad de ir al ritmo de las innovaciones para evitar caer en errores y que los ciudadanos se conviertan en multiplicadores de intereses sesgados.
Intentar ganar una alcaldía desde la confusión deslegitima al candidato, su programa y perjudica a la comunidad que pretende representar. La desinformación electoral contradice el sistema de representación pluralista, anula las libertades de información y elección. Así, el empleo de la IA en las campañas políticas se convierte en un instrumento que erosiona la convivencia pacífica y la justa participación.
Abel Suing
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