Salvador junto al Salvador

Fue un hombre intachable, trabajador y humilde, su silencio fue el mejor lenguaje que le permitió a Salvador Figueroa, transitar exitosamente por este mundo terrenal, cumpliendo su misión de buen padre, esposo, abuelo. Un caballero a carta cabal, que amó a su tierra, tanto desde sus actividades privadas  y desde su función de servidor municipal quien de manera responsable coadyuvó con el bienestar ciudadano.

El espindolense Hitler Salvador Figueroa Jiménez, junto a su esposa Irma Saavedra Flores, procrearon 3 hijos: Cielito, Farley e Irma, todos ellos destacados profesionales, en el campo de la educación y la medicina. Seguramente su padre, muy feliz desde el cielo seguirá guiando sus pasos en la perspectiva de consolidar sus metas y sueños en sus referidos apostolados; no hay mejor herencia de los padres, inculcarles  educación a sus hijos y en este contexto, don Salvador y su digna esposa, no claudicaron jamás hasta verlos realizados profesionalmente.

Nació en 1941, en un año convulsionado por el infausto acontecimiento suscitado con la República del El Perú, afortunadamente hoy podemos decir una cosa del pasado. A sus 80 años de edad, Dios lo llama a nuestro con

ciudadano Salvador.

Nuestro espontáneo homenaje póstumo a quien se destacó como deportista en la disciplina del ecuavoley, llegando a integrar en más de una ocasión la selección de su querido cantón. A lo largo de su vida se desempeñó como funcionario del Municipio de Espíndola, precautelando uno de los servicios más sagrados para el ser humano: la dotación del líquido vital cuya responsabilidad la desarrolló con honestidad y compromiso. Nuestro sentimiento de solidaridad para su atribulada familia, que hoy lo tienen a su querido Salvador junto a nuestro Salvador.  

Sybel Ontaneda Andrade

sybelontaneda@hotmail.com

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